Servicios de Libram Legal
En nuestro equipo trabajamos para hacer crecer el negocio de nuestros clientes.
Y si eres emprendedor o quieres iniciar tu negocio, déjate asesorar por un equipo de confianza.
Mi nombre es Fanny Urquizu Meseguer, soy Abogada y socia fundadora del Despacho de Abogados y Asesoría Jurídica, en Madrid, que estás a punto de conocer:
LIBRAM LEGAL, S.L.
Este proyecto nace desde la ilusión y el compromiso de poder prestar un asesoramiento integral a nuestros clientes, siendo una especie de faro en la tormenta, y teniendo en cuenta sus necesidades, expectativas y miedos.
No voy a hablarte de todos los títulos académicos que poseo, ni tampoco de tecnicismos indescifrables que, lejos de acercarte a la verdadera esencia de nuestro trabajo, te van a aburrir.
La pandemia de la COVID19, marcó un antes y un después en el trayecto de los despachos profesionales, pues el caos legislativo, organizativo y de gestión nos colocó en el punto de mira, y nos obligó a cambiar radicalmente la marcha a todos los profesionales del sector, no sólo a nivel tecnológico, sino también, a nivel personal. En mi caso, fue el segundo punto de inflexión en mi trayectoria profesional.
En ese momento tuve la oportunidad de colaborar con muchísimos despachos de Abogados y Asesorías, y pude participar en la edición de un Libro que versó acerca de qué cosas tener en cuenta a la hora de que, cualquier autónomo o empresa, tuviera que elegir a SU asesor fiscal, contable laboral y jurídico. Una decisión clave y que, sin duda, marca el futuro de muchos negocios.
En mi opinión, es fundamental destacar por «algo» en sectores en los que existe mucha competencia. «Algo» que al cliente le haga confiar y sentirse acompañado en todo momento, o mejor aún, que le haga olvidarse de que tiene obligaciones con la Administración Pública.
En el artículo del Libro dedicado a mi persona, contaba la historia que marcó desde mis inicios una forma muy clara de trabajar y que, a día de hoy, sigo manteniendo, si cabe, con mayor rigor.
Te dejo un pequeño extracto de ese artículo:
¿Cómo llegar a tener éxito? ¿Qué es el éxito? Y, ¿qué no?
Cumplir estereotipos, no es tener éxito. A menudo, nos muestran los requisitos que para una mayoría de personas pueden suponer éxito, es decir, que van asociados al éxito, pero que, si ahondamos un poco, únicamente van asociados a la superficialidad.
Pasa igual en los negocios. Para mí, el éxito profesionalmente hablando, tiene una definición personalísima porque, para cada uno el éxito consistiría en algo distinto. Para mí, alcanzar el éxito pasa por poder hacer lo que es verdaderamente importante en mi trabajo: cubrir prioridades y vivir en congruencia con mis valores. Perseguir y alcanzar los sueños, sí, pararme a pensar en qué es lo que realmente me emociona y luchar por ello. Pero no hablo de los sueños aleatorios, no de tendencias temporales, sino de los verdaderos, los que agregan valor a mi trabajo y a mi persona y los que realmente me llenan. Conseguir un resultado que te satisface porque lo que has hecho ha sido acorde con lo que sentías.
¿Es mejor apostar por una filosofía negociadora o por una filosofía que yo denomino de “pleitear por pleitear”?
A menudo sucede que, ante cualquier conflicto que se nos presenta, impera una necesidad casi vital, que surge directamente desde el instinto más primitivo y visceral, y es la de demandar, denunciar, querellarse contra alguien, cuando consideramos que ese alguien ha burlado nuestra buena voluntad.
No hay que olvidar poner la balanza, porque muchas veces cuando creemos que hemos ganado, en realidad hemos perdido. Tu negocio no sale adelante a través de la lucha de poder, ni de egos, sino, a través de la constancia y el equilibrio, de un esfuerzo que, muchas veces, pasa por ganar menos, pero de manera más paulatina, y generando una confianza con el cliente. Yo apuesto por tratar de mantener siempre ese equilibrio en tu negocio. Nunca voy a recomendarte una estrategia que pase por hacerte perder dinero, a cambio de “salir triunfante” de una batalla. Porque lo que importa no es ganar una batalla, sino la guerra. Y la guerra es la competencia.
Y, sin más preámbulos,
Si estás leyendo estas líneas es porque te encuentras ante alguna situación complicada y que te preocupa, y estás tratando de encontrar un profesional en quién confiar, y que te preste la ayuda necesaria en todas las gestiones y trámites para lograr solucionar tu problema.
¡Estás en buenas manos!
Como valores a subrayar, tanto a nivel personal, como de todo mi equipo, destacan:
- Cercanía
- Empatía
- Proactividad
- Análisis integral de cada caso
- Soluciones pragmáticas
- Co-Responsabilidad
- Estrategia clara
- Lenguaje cotidiano y sencillo
- Información siempre actualizada de tu caso
Podría venderte la moto y decirte que en este despacho se gana todo.
Pero, ante todo, soy realista. Me empapo de la situación de cada cliente, a sus posibilidades y, trato de crear en él una visión lo más fiel a la realidad posible, en cuanto a las posibilidades de éxito. Le expongo todos los escenarios con los que nos podemos encontrar y él en todo momento decide. Con información y transparencia todo es más fácil y no te llevas tantas sorpresas. Por supuesto, todo lo que expongo siempre está basado en mi dilatada experiencia y los obstáculos con los que me toca lidiar cada día.
No soy la Peugeot produciendo pleitos en cadena.
Poseo gran capacidad en la negociación previa a la vía judicial, generando estrategias previas a tener que acudir a un costoso pleito -tanto en tiempo, como en dinero- que, en el 90% de los casos, suelen funcionar satisfactoriamente.
Bajo el lema: «Vale más un mal acuerdo que un buen pleito«, busco soluciones a medida para tu tranquilidad, tanto personal, como financiera.